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sábado, 8 de febrero de 2020

Narcisistas y psicópatas, perfiles de personas tóxicas que van al alza | Por ALBERT DOMÈNECH

Los psicólogos alertan que el momento social actual ha dado pie al aumento de un tipo de perfil de gente sin empatía, egoístas y que usan a los demás para beneficio propio.

Todos, absolutamente todos, tenemos rasgos tóxicos. Imaginar una vida sin que alguno de nosotros haya cometido algún error o no haya tenido una actitud negativa consigo mismo y con los demás es más que una misión imposible. El ser humano no es perfecto y siempre va a tener defectos más o menos visibles, aunque en gran medida reconocibles. El problema radica en el momento en que una persona no reconoce esos rasgos o actitudes como tóxicas, y adopta una forma de vida y una estructura habitual de pensamiento en la que los demás siempre son los culpables de todo. Bernardo Stamateas, psicólogo y autor de superventas como Gente tóxica Emociones tóxicas , define a las personas tóxicas como “adictos emocionales con muy baja empatía que necesitan hacer daño a los demás para poder sentirse bien”. Stamateas cree que el miedo y la culpa son las dos emociones básicas que utilizan para manipular a los demás, y lo hacen “de una forma premeditada, consciente y reiterada”. Por su parte, la psicóloga clínica y técnica en educación emocional, Maria Dolors Mas, matiza que “las personas suelen ser tóxicas dentro de relaciones interpersonales como la familia, el trabajo o las relaciones amorosas, contexto en el que hacen daño a través del desgaste, la intimidación, la culpa o haciendo ver que los demás no existen”. Ambos psicólogos coinciden en señalar que, en la sociedad actual, hay dos tipos de perfiles tóxicos que han ido a más y que pueden ser fácilmente reconocibles en nuestros círculos íntimos habituales: los narcisistas y los psicópatas.

Egoísmo y poder

El narcisista es el que popularmente se conoce como una persona egoísta: “No se cree la mejor obra de Dios, sino se cree directamente Dios”, explica Stamateas. El autor define a este tipo de gente como “personas que se ponen en el centro del universo y a las que los demás tienen que rendir agradecimiento y satisfacer sus deseos y caprichos porque se piensan que es una bendición que les puedan tener como parte de su vida”. El conferenciante añade que “son personas superficiales, caprichosas y que pueden llegar a ser muy agresivas verbalmente cuando los demás brillan o no le reconocen sus logros”. La psicóloga Maria Dolors Mas afirma que “es asombroso ver cómo este tipo de persona ha ido a más”, y añade que “pueden llegar incluso a desarrollar algún tipo de patología como la dismorfofobia (la fobia a ser feo) o a convertirse en adictos a la cirugía estética”. Para la terapeuta, los medios de comunicación son los principales culpables del auge de este tipo de perfil: “Presentan un modelo de persona en el que si eres alto, guapo y delgado vas a ser un símbolo de éxito a todos los niveles. Se hace una reducción tan absurda que se está dando lugar a que el narcisista haya ido a más”.

El otro perfil de persona tóxica que ha ido al alza en los últimos años el que se ha catalogado como psicópata y que va más allá del retrato de persona que conocemos por las series o películas policiales. Bernado Stamateas define al psicópata como “aquella persona que ama el poder desde cualquier ámbito y los demás se convierten en objetos de usar y tirar. El autor explica que “no establecen límites afectivos, no respetan los límites, son impulsivos y no sienten grandes remordimientos cuando hacen daño a los demás”. Stamateas completa la descripción de los psicópatas con este análisis: “Son personas que no toleran la frustración y que viven cualquier límite que le pongan como un robo de libertad”.

Cultura consumista

Ante el crecimiento de personas con estos dos perfiles, los profesionales de la psicología han tenido que abrir consulta a personas que con estos rasgos o, de manera más habitual, a gente que se ha visto afectada por la toxicidad de sus relaciones. Stamateas achaca esta tendencia al modelo de sociedad que estamos construyendo en los últimos años: “Nuestra cultura se basa cada vez más en el consumismo, inventan cosas que convertimos en necesidades y hay una preponderancia del individualismo”. Para el autor, “todos estos valores individualistas y consumistas generan un tipo de cultura en la que se pierden los vínculos amorosos y se potencian los rasgos tóxicos”. El psicólogo habla de dos tipos de relaciones: “Una es la basada en el yo te doy y recibo a cambio, que es la que más funciona en el trabajo, y luego está las que se basan en dar sin esperar ninguna contrapartida, sólo por el placer de dar”. Stamateas cree que “tenemos que construir una cultura más amorosa, que construya más vínculos sanos y huya del toma y dame”. Por su parte, Maria Dolors Mas cree que nos hemos contagiado de un tipo de carácter en el que “somos más inflexibles, dogmáticos, nos quejamos en exceso y nos frustramos con mayor facilidad”, algo que, según la terapeuta, “pasa cuando consideramos que el entorno en el que estamos no es favorable porque no contribuye a nuestro desarrollo personal o profesional”. Mas aboga por construir un tipo perfil contrario al tóxico, propio de personas y relaciones nutricias en las que “se tiene la empatía muy desarrollada y la forma de comunicación es asertiva, con mucho diálogo y disposición de solucionar los problemas”.
Hambrientos de autoestima

El desarrollo y expansión de las nuevas tecnologías y la imparable aproximación a las redes sociales ha generado, según el psicólogo Bernando Stamateas, la aparición de un nuevo perfil tóxico al que cataloga como “buscadores de miradas y de reconocimiento”. Para el terapeuta, la proliferación de este tipo de socialización está generando un nuevo perfil de usuarios que “tienen como característica principal la pérdida de identidad”. Stametas cree que el problema de compartir información a través de la red reside cuando “no hay una utilidad social, y sólo se comparte la intimidad con el objetivo de acumular las miradas de los demás. Esta gente se convierten en buscadores compulsivos de autoestima, de deseabilidad social”. El autor concluye que “esto genera la ilusión de que la estima viene de la mirada de fuera hacia dentro, cuando es justo lo contrario”.

Este tipo de perfil más moderno, comparte espacio con personas tóxicas que han sido más comunes a lo largo de la historia como el envidioso (le angustia los logros de los demás y lo único que calma su angustia es descalificar al otro), el quejoso o criticón (personas frustradas en una determinada área de su vida y que expresan ese sentimiento frustrando a los demás) o el triangulador (utilizan a otras personas de ariete para ir contra alguien al que no pueden ver, en lugar de enfrentarse ellos mismos con el problema).

Estrategias para alejarse de alguien tóxico

Es más que probable que todos coincidamos o hayamos coincidido en algún momento de nuestra vida con una persona con marcados rasgos tóxicos o con una relación que nos perjudica mucho más de lo que nos aporta. En este sentido, no es lo mismo tener que poner límites a una persona tóxica desconocida, algo más fácil de llevar a cabo porque no existen lazos afectivos, que tener que hacerlo con alguien que forma parte de nuestro entorno más cercano como puede ser la familia o el trabajo. Bernardo Stamateas recomienda como principal consejo dejar bien claro cuáles son nuestros objetivos y determinar nuestras elecciones con los vínculos afectivos: “Nuestros afectos tienen que estar basados en el amor, no en el toma y dame, por lo que lo más fácil es buscar gente que nos aporte o añada valor, no que nos reste”. Para el terapeuta también es clave enseñarles a los demás cómo queremos que nos traten: “Hay que saber explicitar qué esperamos y qué no esperamos del otro, sin dar nada por supuesto; no podemos poner límites a los demás si antes no lo hacemos con nosotros mismos”.

La técnica en educación emocional, Maria Dolors Mas, propone, por su parte, “mejorar la comunicación, reír tanto como podamos en cualquier relación interpersonal y, en el caso de estar sufriendo una relación tóxica, no obsesionarse con esa persona para evitar maltratarse a uno mismo”. Mas también cree que hay que controlar la inseguridad que provoca estar inmerso en una relación tóxica e intentar encontrar salidas que vayan más allá de focalizar nuestra vida en torno a la persona o personas tóxicas que nos rodean”. Por último Stamateas difunde una última estrategia en forma de sentencia final: “Cuando uno construye vínculos amorosos con los demás, es muy probable que la gente tóxica se aleje sola”.

martes, 13 de agosto de 2019

PSICOLOGÍA | El elogio como forma de manipular: 6 Razones para cuestionarse los halagos, por Leon F. Seltzer

¿ Es posible que la persona que te está halagando lo haga con algún motivo oculto ?
Siempre y cuando los elogios recibidos no suenen claramente falsos, seguramente te alegrarás de recibirlos. Ser reconocido por lo que haces (o por quién eres) simplemente sienta bien. Es maravillosamente reafirmante, y alentador. La mayoría de nosotros nos crecemos con los elogios y halagos, justamente porque nos levantan el ánimo, alegran nuestros corazones y disipan viejos temores y dudas sobre nosotros mismos.

Pero el elogio tiene también su lado oscuro. Muchas veces, más de lo que pensamos, puede constituir un tipo de soborno verbal que nos ofrecen a cambio de satisfacer los intereses de la persona que los brinda. Este artículo expone seis formas de ofrecer elogios con el objetivo oculto de conseguir tu favor o que des algo, algo que seguramente no estarías dispuesto a facilitar de otra manera.

Si eres una persona insegura, y por lo tanto necesitas cierta confirmación externa para sentirte valioso o bien contigo mismo, serás especialmente susceptible a este tipo de halagos, halagos ligados a condiciones ocultas, halagos que tienen un precio. Los falsos halagadores acechan a aquellos con baja autoestima, y parecieran tener un radar para detectarlos. Saben exactamente cómo aumentar tu autoestima (y reducir tu incertidumbre) a pesar de que, en definitiva, sus elogios están diseñados no para tu bienestar si no para el de ellos mismos.

Con esto no estoy sugeriendo que haya que dudar ante cualquier caso de reconocimiento positivo. Pero, en determinados momentos, sería sabio considerar la posibilidad de que la persona que te elogia podría estar intentando manipularte con el fin de obtener algo a cambio; que su halago podría ser en esencia una «trampa», que (sobre todo si sus halagos son exagerados) existe la posibilidad de que esté motivado por un objetivo oculto, que quiera aprovecharse de ti.

Pues bien, existen seis vías [aquellos lectores a los que se les ocurran más, pueden dejarnos un comentario] que los falsos halagadores pueden seguir para intentar «capturarte»:

1. Si se trata de personas inseguras, sus elogios calculados podrían constituir su manera de congraciar contigo – o de insertarse más fácilmente en un grupo del cual eres un miembro importante. Podrían abandonar deliberadamente su propio punto de vista, únicamente para ganar tu favor. Podrían afirmar, para reforzar (o «asegurar») su relación contigo, que tenéis idénticas posturas sobre algo o que te admiran mucho por lo listo, inteligente o elocuente que eres.

2. Si desean negociar algo contigo, podrían intentar «endulzarte» previamente, de esta manera estarás mas dispuesto a aceptar sus propuestas, a cerrar un negocio que seguramente los beneficiará más a ellos que a ti. Seduciéndote poco a poco, haciéndote sentir «especial» (ya sea logrando que te veas más inteligente, perceptivo, popular, admirable, etc. de lo que generalmente te ves), es fácil que te sientas en deuda con ellos. De esta forma, sin ser consciente de ello, uno puede estar más predispuesto a hacer concesiones, ceder o seguir sus sugerencias cuando te ofrecen algún tipo de «acuerdo mutuamente beneficioso».

3. De forma parecida a lo que ocurre en los otros casos, es posible que exista algo específico que te quieran pedir. Para mejorar sus posibilidades de conseguir lo que piden es posible que te colmen de elogios y adulaciones cuidadosamente calculados. Es posible que te sientas en deuda con ellos y, así, forzado a acceder a sus deseos. Por desgracia, cuando los elogios están cubriendo una necesidad psicológica personal, es muy fácil aprovecharse de alguien. En estos casos puede ser difícil comprender que los cumplidos quizás no sean tan auténticos como en un primer momento aparentan.

4. Si habéis tenido un desencuentro, especialmente si tiene que ver con un comportamiento malo o injusto previo, pueden intentar volver a ganarte con halagos. Si consiguen hacerte creer que tienes su apoyo, es posible que bajes la guardia ante ellos. Sus falsos cumplidos, abundantes y exagerados como puedan ser, incrementarán la probabilidad de que les perdones su conducta incorrecta y de que estés dispuesto a reanudar una relación que de otra manera se estaba perdiendo o incluso habías pensado en concluir definitivamente.

5. Si se trata de alguien inmoral o desvergonzado, casi hasta el punto de poder llamarle psicópata, es posible que te ofrezcan falsos halagos a cambio de tu confianza o de información personal o altamente privilegiada. Luego, una vez que consiguen esta información sensible, pasarán a usarla (de forma pasiva o pasivo-agresiva) contra ti. Traicionando tu confianza, aprovecharán la buena posición en la que, sin saberlo, les has puesto, para así poder alcanzar sus objetivos.

En el trabajo, por ejemplo, esta forma de actuar puede posibilitar que alguien te «robe» el ascenso, que tú, y no él, te merecías. También puede colocarte en una amplia variedad de desafortunadas situaciones. A través de los falsos elogios pueden ganar tu confianza y luego explotarla.

6. Mi última razón para mostrarse escéptico ante algunos elogios constituye más bien un añadido. Forma parte del condicionamiento o «programación» de los niños para que actúen de cierta forma. En este contexto los «cumplidos programados» pueden tener tanto el fin de preparar a un niño para actuar en sociedad, como de manipularlo para alcanzar los propios intereses. Aquí me refiero especialmente a los padres que halagan a los niños de forma selectiva con fines claramente egoístas. Muchos de estos padres halagan a sus niños no con el motivo de que se conviertan en personsas bondadosas o amables, sino para reforzar conductas que llevan a los hijos a comportarse de manera más dócil, maleable y cómoda.

Cuando las necesidades de su hijo se convierten en una molestia o un incoveniente para ellos pueden, con elogios altamente selectivos y manipulativos, conseguir de forma sistemática que el niño deje de compartir o afirmar sus ideas, sentimientos, necesidades o deseos. Indirectamente pueden hacer que el niño solo sienta que está siendo bueno cuando esta actuando conforme a las necesidades de sus padres. Obviamente, criar a un niño de esta manera merece ser considerado como abuso psicológico.



Resumiendo, más que tener que desconfiar indiscriminadamente de todos los cumplidos y halagos que recibimos, es importante tener en cuenta que los elogios pueden formar parte de un plan oculto. De esa manera seremos menos susceptibles de caer en este tipo de engaños.

domingo, 30 de junio de 2019

Noviazgos violentos: Los peligros ocultos detrás de un falso amor romántico | Por Evangelina Bucari

Aunque afectan a tres de cada 10 chicas, el maltrato y el control suelen pasar inadvertidos; la importancia de desnaturalizar conductas, prevenir y detectar las señales antes de que las agresiones escalen
La humillación, con un simple pero categórico "tarada"; el control, a través de revisar celulares y redes; las restricciones, pidiendo que no usen determinada ropa; el aislamiento, hablando mal de sus amigas o de su familia; la manipulación psicológica, pidiendo perdón, prometiendo que van a cambiar o culpando a la víctima. Son solo alguna de las formas en que se manifiesta y, a la vez, se naturaliza un noviazgo violento. Agresiones cotidianas que experimentan miles de adolescentes en sus primeras relaciones. Muchas son tan imperceptibles que pasan inadvertidas hasta que la violencia se incrementa. Otras veces, es demasiado tarde.

Paula, Mai y Sabrina –como tantas otras chicas– pensaban que todo eso que les hacían sus novios era "porque me quiere tanto que me cuida mucho". A pesar de las señales, no podían ver que eso no era amor, sino lo contrario.

"Un noviazgo violento tiene todos los ingredientes para volverse invisible", afirma Alejandra Vázquez, psicóloga, especialista en violencia familiar e integrante de Surcos Asociación Civil. A la falta de experiencia y a la corta edad de las víctimas, se le suma la idea del amor romántico, que todo lo puede y lo perdona; la dificultad para reconocer la situación y contarla, y la pérdida de la red de contención.

Tres de cada 10 adolescentes denuncian que sufren violencia en el noviazgo, según la OMS. En nuestro país, la línea 144, sobre un total de 48.820 llamados en 2018, recibió cerca de 3000 de menores de 18 años (5,6%) y unos 18.000 (36,9%) de chicas de hasta 30. Según datos del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat de la Ciudad, 935 adolescentes de entre 13 y 21 años asistieron al Programa Noviazgos Sin Violencia en 2018, un 60% más que en 2017.

Está muy arraigada la idea de que esta violencia implica gritos, insultos o golpes, pero Vázquez explica que "se trata de todas las modalidades de vinculación dentro de parejas de adolescentes en las que se manifieste abuso de poder, ya sea psicológico, físico, simbólico o económico". Es decir, cuando "se van instalando, progresivamente, situaciones de dominación y de control hacia la joven".

Aisladas y confundidas 

"Es muy difícil que una chica conozca a un chico y de inmediato la violente físicamente, porque saldría corriendo. Es un camino de control y más control hasta que, si la pareja llega a consolidarse o si la chica queda embarazada, ahí empieza bruscamente el maltrato físico, porque él ya tiene asegurado que ella no se va a ir", señala Ada Rico, presidenta de la Casa del Encuentro. Por eso, el desafío es que las adolescentes puedan ver esa diferencia, que control no es sinónimo de cuidado.

Entre las manifestaciones del maltrato hacia las chicas aparecen situaciones como la ridiculización frente a los amigos, decir cosas para hacerlas sentir inútiles, prohibirles salidas o prendas, criticar su cuerpo, hacerles creer que ningún otro varón se va a fijar en ellas, culparlas de todo. Otro denominador común de los relatos es el aislamiento. Las van alejando del círculo íntimo, de toda persona a la que puedan contar lo que les pasa.

Para los especialistas, uno de los principales problemas es la idea del amor romántico. "Es la filosofía de que el amor todo lo puede o la creencia de que la otra persona va a cambiar por uno. Por ejemplo, decir que ‘el amor es ciego’. Hay que problematizarlo: si es ciego, ¿qué es lo que no te deja ver?", detalla Nayla Procopio, coordinadora de la Red Nacional de Jóvenes y Adolescentes para la Salud Sexual y Reproductiva (RedNac). Desde 2014, junto a la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM), llevan adelante el programa " No comamos perdices", que busca deconstruir estos estereotipos entre los jóvenes.

Muchas veces, estos varones se comportan de una forma en público y de otra muy distinta en privado. ¿Quién no escuchó la frase "pero si es un buen chico"? Además, suelen pedir muchas veces perdón. "Después de una situación violenta –explica Vázquez–, piden disculpas, prometen no volver a hacerlo. Esto confunde, porque la violencia coexiste con situaciones amorosas, y eso genera esperanza en la joven: el pensar que ella va a poder cambiarlo".

Esto implica mucho desgaste para la joven, por pensar que algo está haciendo mal o que ella lo provoca. El deterioro de la salud emocional y la autoestima es grave, con riesgo de depresión y trastornos alimenticios. "Incluso, lleva pensamientos suicidas", destaca Vázquez.

Rico señala que es clave que los padres hablen mucho con sus hijos, en un diálogo no censurador, "porque si la adolescente siente la censura no va a hablar más", aunque sea difícil entender por qué su hija está en una relación que la daña. Y agrega: "Lo que hay que evitar es que la adolescente quede sola. El femicida no empieza de un día para el otro a ejercer violencia. Todo arranca en el noviazgo".

También hay que trabajar con la familia. "Hay muchos mandatos patriarcales internalizados, como pensar que una mujer solo se realiza cuando está al lado de un hombre. Y los primeros noviazgos son una etapa propicia para poder cuestionar estos estereotipos", explica Vázquez.

Procopio señala que en los talleres que da RedNac, muchas chicas cuentan que la familia a veces justifica la violencia del novio "para que no lo pierdan" o diciendo que "lo hace porque te quiere".

Por eso, Vázquez destaca que "el cómo se construye la figura masculina en nuestra sociedad patriarcal es un factor de riesgo". El varón aprende primero lo que no debe ser: los hombres no lloran, no muestran sus emociones y aprenden a los golpes.

"Es muy importante que existan servicios donde se ofrezca asistencia legal, médica y psicológica, y se brinden tratamientos. Pero ahí vemos el problema cuando ya se presentó, no vamos a la raíz", detalla Vázquez. Por eso, el desafío es aprender a reconocer los malos tratos desde corta edad.

Para eso, la prevención primaria tiene que estar dirigida a problematizar y desnaturalizar las concepciones estereotipadas de las relaciones y las cuestiones de género. "Y la escuela, a través de la Educación Sexual Integral (ESI), es uno de los ámbitos más propicios", señala Procopio, para quien es fundamental que los chicos puedan sacarse dudas y pedir ayuda.

Rico agrega que "hay que trabajar con ellas y con ellos, porque a los jóvenes hay que explicarles que esa mujer no les pertenece y a las chicas a qué cosas deben estar muy atentas".

El movimiento feminista, donde las adolescentes tienen gran presencia, y la mirada con perspectiva de género sobre las relaciones también invitan a replantearse los roles en la pareja. "Antes, quizás no eran cuestionados estos estereotipos, en que las mujeres tenían un papel mucho más sumiso y de sostener; mientras que las decisiones y el control eran del hombre. Hoy, estos lugares están cuestionados", dice Procopio.

No hay que confundir celos con amor

No subestimar

Muchas veces, ponerle fin a la relación no es sinónimo de que todo terminó. "No hay que subestimar las amenazas. Si la joven no cuenta con una red de protección, puede quedar en peligro", asegura Hugo Capacio, a quien todavía le cuesta creer que su hija Dayana haya sido víctima de femicidio en 2012. Tenía 17 años cuando su exnovio, Maximiliano Tesone, la asesinó en Rosario, después de hostigarla por más de un mes, luego de que la joven terminara el noviazgo. Era "una chica alegre, pura picardía", recuerda Hugo.

"A la distancia, vemos que señales hubo muchas, pero en ese momento no teníamos información, se naturalizaban muchas cosas. Notábamos los celos enfermizos que él tenía, cómo la controlaba, pero nunca lo vi gritarle ni levantarle la mano", recuerda el padre de Dayana. Sin embargo, después de la investigación, se enteraron que su hija sí había sufrido maltrato físico. Ella había decidió dejarlo por ese motivo, pero nunca lo contó.

Hugo es parte de la agrupación Atravesados por el Femicidio, que nuclea a 47 familias de todo el país, brindando contención y también ayudando a víctimas. A los padres, siempre les dice que estén alerta a la autoestima de sus hijas. "El trabajo que hacemos busca aportar un grano de arena para que a otros no les pase lo que a nosotros", concluye.

Para los especialistas la denuncia es necesaria cuando las chicas deciden terminar la relación y el novio se niega o comienza a hostigarla. "Ya sabemos cómo terminan las obsesiones: muchas, en femicidio", asegura Rico.

Cuando se detectan algunas de las señales, el primer paso es solicitar ayuda psicológica con especialistas. "La violencia es una problemática social que requiere de un abordaje interdisciplinario y en red entre los diferentes organismos", señala Vázquez. Y Procopio, agrega: "También es importante ponerse a disposición de quien está atravesando la situación de violencia, pero respetando los tiempos y, sobre todo, no juzgar".

miércoles, 15 de mayo de 2019

LA IZQUIERDA EN LA ENCRUCIJADA: EMPEZAR DE CERO O CONDENARSE A LA ETERNA INSIGNIFICANCIA | Por Gustavo Robles

Las ocho elecciones consecutivas que ha perdido el gobierno en diferentes provincias en este año, no hacen más que plasmar en las urnas el hartazgo de la mayoría de los habitantes del país respecto al gobierno de la Alianza Cambiemos (PRO-CC-UCR), encabezada por el corrupto lavador offshore Mauricio Macri, cuyo desbarranque es irremontable. Ya no sólo Macri es el repudiado por las mayorías populares, sino toda su banda: por el agujero negro que produjo con sus nefastas políticas arrastra a sus cómplices Vidal, Larreta, Peña, Carrió y cía.

Pero el desbarranque que evidencia la realidad no es sólo del oficialismo: si alguna vez –en sus comienzos- el FIT se constituyó en el centro de atención de toda la izquierda por un supuesto potencial aglutinador, está claro que ese armado entre cuatro paredes de tres direcciones partidarias está también en franca e irreversible decadencia. La propia dinámica del Frente, su autoproclamación y sectarismo sumados a un discurso apenas reformista y a una estrategia que gira en torno a lo electoral, ha generado que no sólo la mayoría de la militancia de la izquierda revolucionaria lo rechace o se distancie de manera creciente, sino que la clase trabajadora lo ignore o le sea esquiva en su inmensa mayoría.
Y eso que ha cosechado el FIT, le ocurre al resto de la izquierda, electoralista o no. La que centra sus políticas en lo electoral produce vergüenza ajena peleándose entre sí por el 2 ó el 3% de los votos y algún puestito en algún espacio legislativo. La que rechaza las urnas, muchas veces por “principios” que nada tienen que ver con el leninismo, dividida en incontables grupos y grupúsculos, también autoproclamada y sectaria, se constituye en factor de impedimento de la imprescindible construcción de la herramienta revolucionaria coherente, madura, potente, legitimada ante las masas.

Es indudable que hay que volver a empezar, es indudable que hay que comenzar a construir sobre tierra arrasada.

Algunos dirán que lo que se propone desde estas líneas es apresurado, dado que aún faltan concretarse procesos eleccionarios en varios distritos y, sobre todo, a nivel nacional. Creemos que no: el fracaso de la izquierda electoralista está en su concepción de origen, pues toda su política gira alrededor de las urnas cuando ninguna revolución se concretará por esa vía, a la que debe tomarse como meramente táctica. Además, esa estrategia obliga a aggiornar el discurso, pues lo que se buscan son votos, no concientizar contra el capitalismo y a favor del socialismo. Como si fuera poco, con esa política claudicante, logran el 2 ó el 3% de los votos posibles del padrón.

Hay que construir otra cosa

Si de verdad el objetivo de todo revolucionario es “hacer la Revolución”, entonces la obligación de todo revolucionario es crear la herramienta que pueda llevar a cabo tan faraónica tarea, que es la de guiar a la clase hacia la toma del poder, para lo cual debe legitimarse ante ella. Una herramienta semejante debe aglutinar a todos los que tienen ese objetivo. La realidad nos indica que los revolucionarios hoy y desde hace décadas venimos haciendo exactamente lo contrario, construyendo sellos, grupos y grupúsculos que compiten entre sí, al peor estilo de lo peor que produce la cultura burguesa. Y terminamos siendo marginales (no sólo del sistema, sino de la clase), insignificantes y funcionales al sistema de explotación. Para cambiar la historia debemos cambiar nosotros, y eso implica terminar con la autoproclamación, el sectarismo y la división permanentes. Implica debatir políticas sin creernos los dueños de la verdad, defendiendo lo que pensamos pero admitiendo que nuestros interlocutores tienen derecho a decir lo que piensan y pueden tener razón en lo que se discute. Implica ser tolerantes con quienes comparten nuestros mismos objetivos, aunque propongan caminos diferentes.

Por todo lo antedicho, creemos imprescindible autoconvocarnos todos los revolucionarios para construir, sino la herramienta necesaria, la perspectiva para poder hacerlo. No será fácil terminar con años de intolerancia y desconfianza. Pero es nuestra obligación llevarlo a cabo.
Para ello, proponemos algunos puntos que sirvan como disparadores:

- Reconocer el fracaso de todas las organizaciones revolucionarias para instalar la idea de la necesidad del cambio social de raíz en nuestra sociedad y particularmente en nuestra clase, a pesar de que las condiciones objetivas están dadas y hubo momentos de ruptura (como el 2001).
- Por lo tanto, es necesario darnos el imprescindible debate acerca de cómo continuar la lucha, entre todos los que tenemos como objetivo la Revolución, el Socialismo y finalmente el Comunismo.
- Nuestro enemigo es la burguesía y nunca un compañero de lucha que propone un camino diferente al nuestro.
- Acordar puntos a llevar a cabo en común, más allá de respetar las identidades de cada corriente y el derecho a desarrollar sus lineamientos fuera de los puntos de acuerdo. Uno que creemos fundamental es la Autodefensa y un Comando Único para las movilizaciones. También podría desarrollarse una Mesa de Coordinación que tenga atributos para comunicarle a la sociedad los análisis y resoluciones que allí se acuerden.

La historia de la humanidad nos enseña que ningún cambio revolucionario ha sido posible sin engendrar dentro del sistema que se quiere destruir y reemplazar, los atributos del nuevo Estado que se quiere implantar. Es hora de asumir esa tarea con coherencia e inteligencia, desandando décadas de dislates que sólo terminaron siendo funcionales a los intereses de los explotadores que decimos combatir.

miércoles, 1 de mayo de 2019

El olor del recién nacido provoca un efecto narcótico en el cerebro de las madres | Por María José Roldán

La naturaleza es sabia y sabe cómo conseguir el vínculo mágico entre madres e hijos

Si eres madre, ¿a qué olía tu bebé cuando era recién nacido? Es probable que nunca te cansases de olerle, tanto, que incluso te pareciera algo extraña tu actitud de olerle una y otra vez… En realidad, es algo muy normal en las madres porque el olor de sus hijos recién nacidos provoca en el cerebro un efecto narcótico, es decir, un efecto muy parecido al que producen las drogas. Y además, es adictivo. No existe ninguna madre en el mundo que se canse de oler a su bebé… porque huele de maravilla.

La madre se enamora del bebé

Es un acto instintivo que la madre sostenga a su bebé recién nacido y le dé un beso… y éste es el momento en que madre e hijo se vinculan para siempre gracias a la naturaleza. Esto ocurre porque tanto la madre como el bebé están cargados de hormonas para potenciar ese vínculo al máximo… de esta manera, la naturaleza se asegura de que la madre cuide de su cría y la supervivencia de la especie siga su curso.
Dicen que el parto es la única cita a ciegas en la que conocerás al amor de tu vida, y así es, efectivamente. Las madres se enamoran de sus hijos y las hormonas de la oxitocina tienen mucho que ver en esto. Además de esto, la naturaleza provoca que el bebé huela de manera que cuando la madre lo huela sienta calma, placer y felicidad por lo que no se cansará de hacerlo y cuidará de su bebé pase lo que pase.

Un estudio lo confirma

Para confirmar que esta teoría es cierta se hizo un estudio por la revista “Frontiers in Psychology”. En él se siguió a 30 mujeres. La mitad de ellas acababan de ser madres y la otra mitad no tenía hijos. Se les pidió que identificasen varios olores, y entre ellos había un pijama usado por un bebé. Las mujeres olían los objetos con los ojos tapados y los investigadores observaban qué ocurría en sus cerebros.
Las que acababan de ser madres identificaron rápidamente el olor a bebé y los niveles de dopamina en su cerebro aumentaron (la parte del cerebro que está asociada con la recompensa). Se activaban las mismas zonas del cerebro al oler el pijama del bebé que cuando olían comidas que les resultaban placenteras. La dopamina seguía apareciendo en escena… cuando se libera dopamina en el cerebro se disfruta de la sensación igual que cuando se usan drogas… aunque por supuesto, en el primer caso, es de manera natural y sin consecuencias graves para la salud.

Una unión para toda la vida

La naturaleza se encarga de que el bebé y la madre liberen hormonas suficientes para que desde el momento del parto la unión se cree. La hormona clave como hemos apuntado más arriba es la oxitocina que se conoce como la hormona del amor. Justo después de que la madre haya dado a luz su cuerpo experimenta una inundación de ésta hormona… tanto que llega a los niveles máximos, más de los que pueda alcanzar en cualquier otro momento de la vida.
Por lo tanto, es la oxitocina junto con la dopamina las encargadas de que todo marche bien en el vínculo entre la madre y el bebé y se genere fuerte e indestructible. La madre siempre estará al lado de su hijo para cuidarle y protegerle, porque su instinto de madre se acaba de crear y no se romperá con nada en la vida. Se ha convertido en madre y su hijo formará parte de su corazón mientras ella tenga un aliento de vida.